FIV y negligencia en el manejo de embriones: cuando un error de una clínica de fertilidad da lugar a una demanda judicial

Una familia de cuatro miembros, todos sonrientes, juegan juntos al aire libre mientras los padres llevan a sus hijos a caballito en un parque soleado.

La fecundación in vitro exige a los pacientes que depositen una enorme confianza en un laboratorio que nunca verán, dirigido por personas a las que quizá nunca conozcan. Cuando esa confianza se rompe debido a un error del laboratorio, un fallo en el almacenamiento o una confusión entre pacientes, la pérdida va mucho más allá de una cita perdida. Se trata de la pérdida de embriones que una familia ha tardado años en crear, y a menudo ha invertido una gran cantidad de dinero en ello. Cuando eso ocurre porque una clínica no ha seguido los protocolos básicos, puede ser motivo de una demanda judicial en toda regla.

Cómo es realmente el maltrato a los embriones

Estos casos suelen encajar en unos pocos patrones recurrentes: un técnico de laboratorio que utiliza un producto químico o una solución equivocados durante una fase de incubación; un fallo en un tanque de almacenamiento criogénico que destruye todo su contenido; embriones mal etiquetados o confundidos entre pacientes; la transferencia de un embrión no viable a pesar de que el laboratorio ya sabía que no sobreviviría; o embriones desechados sin el consentimiento informado de la paciente. Cada uno de estos casos se ha dado en demandas reales presentadas contra clínicas de fertilidad en los últimos años, y cada uno de ellos representa un error que un laboratorio gestionado adecuadamente debería evitar.

Por qué estos casos son jurídicamente complejos

La clasificación de los embriones varía según el estado

Se trata de un terreno realmente poco claro, y la situación varía en función del lugar donde se viva. Un pequeño número de estados cuenta con leyes sobre la personalidad jurídica del feto o sobre homicidio culposo que, según han dictaminado los tribunales, pueden aplicarse a los embriones, sobre todo a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo de Alabama de 2024 que tuvo una amplia repercusión mediática. La mayoría de los demás estados, en cambio, tratan a los embriones como una forma específica de propiedad a efectos legales, lo que determina qué tipo de demanda se puede interponer y qué indemnizaciones por daños y perjuicios se pueden reclamar. Se trata de un ámbito jurídico activo y en constante evolución, y el enfoque adecuado para una situación concreta depende en gran medida del estado en el que opere la clínica.

Pueden aplicarse varias teorías jurídicas

Las demandas recientes contra clínicas de fertilidad se han basado en varias teorías jurídicas a la vez, entre ellas la negligencia, la negligencia médica, el incumplimiento de contrato, la contratación o supervisión negligente del personal de laboratorio, la tergiversación de los hechos cuando una clínica no reveló que algo había salido mal y la pérdida de la vida conyugal. La aplicabilidad de cada una de ellas depende de los hechos concretos, incluyendo si el fallo se produjo en el propio laboratorio, en la forma en que la clínica se comunicó con el paciente posteriormente, o en ambos casos.

Cómo demostrar que una clínica de fertilidad actuó con negligencia

Una demanda por daños personales contra una clínica de fertilidad suele girar en torno a si el laboratorio cumplió con el nivel de diligencia que rige la práctica de la embriología: procedimientos adecuados de etiquetado y cadena de custodia, control de la temperatura y sistemas de respaldo para el crioconservación, formación y certificación del personal, y protocolos documentados para cada paso, desde la fecundación hasta la transferencia o el almacenamiento. Los registros internos del laboratorio, los informes de incidentes y la documentación sobre la dotación de personal y la formación suelen ser fundamentales para demostrar en qué puntos se incumplieron dichos protocolos.

¿Qué indemnizaciones se podrían obtener?

En función del estado y de los hechos, las indemnizaciones en estos casos han incluido el coste del ciclo de tratamiento perdido y de cualquier ciclo futuro necesario para volver a intentarlo, los gastos médicos relacionados con una transferencia fallida o inviable, y una indemnización por el sufrimiento emocional que supone la pérdida de los embriones con los que la familia contaba. En el reducido número de estados en los que se ha determinado que son de aplicación las leyes sobre homicidio culposo o sobre la personalidad jurídica del embrión, también pueden entrar en juego categorías adicionales de indemnizaciones.

Qué hacer si tu clínica de fertilidad ha cometido un error

  • Solicita tu historial completo, incluidos los informes de incidentes de laboratorio y los registros de embriología, y no solo el resumen que la clínica te facilita verbalmente.
  • Pregunta directamente si se llevó a cabo una investigación interna y cuáles fueron sus conclusiones.
  • Lleva un registro por escrito de todas las conversaciones que mantengas con el personal de la clínica después de enterarte de que algo ha salido mal.
  • No des por sentado que un formulario de consentimiento estándar te exime de tu derecho a presentar una reclamación; esos formularios suelen referirse a los riesgos inherentes al tratamiento, no a la negligencia de la propia clínica.
  • Consulta con un abogado antes de aceptar cualquier oferta de acuerdo que te proponga directamente la clínica.

Estos casos, además de ser jurídicamente complejos, resultan emocionalmente difíciles, y documentar los hechos desde el principio, mientras los registros aún están intactos, marca una gran diferencia en lo que, en última instancia, se pueda demostrar en cualquier demanda por negligencia, ya sea por un accidente de tráfico o por los propios protocolos de una clínica de fertilidad.

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