Ingresar a un padre, una madre o un cónyuge en una residencia de ancianos suele ser una decisión basada en la confianza: la confianza en que el personal cualificado proporcionará los cuidados que la familia ya no puede gestionar por sí sola. Cuando esa confianza se rompe, ya sea por negligencia, maltrato o simplemente por falta de personal, quien suele pagar el precio es precisamente quien menos capacidad tiene para denunciarlo. Saber en qué fijarse y qué opciones existen es fundamental para todas las familias que tienen a un ser querido en un centro de cuidados de larga duración.
La diferencia entre el abandono y el maltrato
La negligencia se produce cuando un centro no proporciona los cuidados adecuados, ya sea por no cambiar de posición a un residente con la frecuencia necesaria para prevenir las úlceras por presión, por omitir la administración de la medicación programada o por dejar a alguien sin comida ni agua suficientes. El maltrato es más directo: daños físicos, maltrato emocional o psicológico, abuso sexual o explotación económica llevados a cabo deliberadamente por el personal o, en ocasiones, por otros residentes a los que el centro no ha supervisado adecuadamente. Ambos pueden dar lugar a una demanda judicial y, a menudo, dejan signos físicos o de comportamiento que un familiar es quien mejor puede detectar.
Signos habituales de negligencia
- Las úlceras por presión, especialmente en fases avanzadas, que suelen indicar que no se ha cambiado de posición al residente con regularidad
- Pérdida de peso repentina o inexplicable, signos de deshidratación o desnutrición
- Falta de higiene, ropa o ropa de cama sucia, o un aspecto inusualmente descuidado
- Caídas repetidas o lesiones sin explicación o que no se comunican a la familia
- Errores en la medicación, como la omisión de dosis o signos de sedación excesiva
Signos habituales de maltrato
- Hematomas, cortes o marcas inexplicables que se asemejan a lesiones causadas por la inmovilización
- Aislamiento repentino, miedo o reticencia a estar cerca de un miembro concreto del personal
- Ropa rasgada o manchada de sangre, u otros indicios que puedan indicar abuso sexual
- Actividad financiera inusual, desaparición de objetos personales o cambios inexplicables en documentos financieros o sucesorios
Por qué estos casos suelen ser difíciles de detectar
Muchos residentes de residencias de ancianos padecen demencia u otras enfermedades cognitivas que les dificultan describir lo que les está sucediendo o que se les crea si lo intentan. Los centros con falta de personal pueden ocultar los casos de negligencia tras una rutina ajetreada que parece comprensible, y algunos residentes se sienten avergonzados o tienen miedo de decir nada en absoluto. Las visitas periódicas, y saber en qué fijarse durante las mismas, suelen ser el único control real de la calidad de la atención entre las inspecciones oficiales.
Lo que la ley exige a las residencias de ancianos
Las residencias de ancianos que reciben financiación federal están obligadas a cumplir una serie de normas básicas en materia de dotación de personal, derechos de los residentes y calidad de la atención, y los organismos estatales llevan a cabo inspecciones periódicas para comprobar su cumplimiento. Cuando un centro incumple dichas normas y, como consecuencia, un residente sufre daños, esa discrepancia entre el nivel de atención exigido y lo que realmente ocurrió suele constituir el fundamento de una demanda por daños personales o por homicidio culposo contra el centro.
Qué hacer si sospechas que hay negligencia o maltrato
- Documenta lo que ves con fotos y notas fechadas cada vez que vayas de visita.
- Solicita el historial médico y asistencial completo del residente, no solo un resumen verbal por parte del personal
- Comunique cualquier inquietud al administrador del centro y, por separado, al defensor del pueblo en materia de cuidados de larga duración de su estado o a los servicios de protección de adultos.
- Evita enfrentarte directamente al personal del que se sospeche que ha cometido abusos, ya que eso puede poner al residente en mayor peligro
- Consulte con un abogado lo antes posible, sobre todo si el centro tarda en responder o si el estado del residente es grave.
Estos casos siguen su propio calendario, y recopilar los expedientes y la documentación desde el principio, al igual que en cualquier reclamación por accidente de tráfico, facilita enormemente determinar lo que realmente ocurrió.
Tu ser querido se merece que se asuman las responsabilidades, no el silencio. Ponte en contacto con Dermer Law hoy mismo para una consulta gratuita.