Reclamaciones por lesiones catastróficas: por qué estos casos requieren un enfoque diferente

Vista aérea de bañistas nadando y descansando en una playa de arena blanca de Florida

Algunas lesiones se curan en un plazo previsible. Otras cambian por completo el rumbo de la vida de una persona: el trabajo que ya no puede desempeñar, la vivienda en la que ya no puede vivir con seguridad, los cuidados que necesitará durante las próximas décadas. Las reclamaciones por lesiones catastróficas están pensadas para abordar esa segunda categoría, y su tramitación, valoración y negociación son muy diferentes a las de un caso de lesiones ordinario.

¿Qué se considera una lesión catastrófica?

No existe una definición jurídica única, pero las lesiones que suelen incluirse en esta categoría comparten un rasgo común: son graves, normalmente permanentes y alteran de forma fundamental el funcionamiento diario de la persona afectada. Entre ellas suelen figurar los traumatismos craneoencefálicos, las lesiones medulares que provocan parálisis parcial o total, las quemaduras graves que afectan a una parte significativa del cuerpo, las amputaciones y las fracturas múltiples y complejas combinadas con daños en los órganos. Lo que distingue estas lesiones de las que se producen en un accidente de tráfico habitual no es solo su gravedad en el momento del suceso, sino el hecho de que la recuperación suele ser, en el mejor de los casos, parcial, y que los cuidados continuos se convierten en una parte permanente de la vida.

Por qué las reclamaciones por siniestros catastróficos se valoran de forma diferente

El coste de la asistencia futura

Una fractura de brazo tiene un final claro: se cura, la fisioterapia llega a su fin y dejan de llegar las facturas médicas. Una lesión medular puede suponer toda una vida de equipamiento especializado, adaptaciones en el hogar, asistencia para el cuidado personal y tratamientos médicos recurrentes que se prolongan durante décadas. Calcular con precisión ese coste, no solo para el próximo año, sino para el resto de la vida de una persona, es uno de los principales retos a la hora de tramitar una reclamación por daños catastróficos.

Pérdida de capacidad de ingresos, no solo pérdida de salarios

Los salarios perdidos abarcan lo que una persona no ha ganado mientras ha estado de baja. La pérdida de capacidad de generar ingresos abarca algo más amplio: la trayectoria profesional, los ascensos y el crecimiento de los ingresos que una lesión catastrófica impide de forma permanente. Un artesano cualificado que ya no puede permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, o un profesional que ya no puede hacer frente a las exigencias cognitivas de su trabajo tras una lesión cerebral, ha perdido mucho más que el sueldo de unas pocas semanas perdidas.

Los expertos que suelen ser necesarios en estos casos

Dado que lo que está en juego y las cifras son mucho mayores, las reclamaciones por daños catastróficos suelen recurrir a especialistas que no serían necesarios en un caso de lesiones rutinarias: planificadores de cuidados de por vida que prevén el alcance total de las necesidades médicas y de asistencia futuras; expertos vocacionales que evalúan qué trabajo, si es que hay alguno, puede seguir realizando la persona; economistas que calculan la pérdida de capacidad de ingresos a lo largo de toda la vida laboral; y médicos tratantes que pueden pronunciarse con credibilidad sobre el pronóstico a largo plazo. Una reclamación por lesiones personales que se elabore sin este tipo de aportaciones de expertos tiende a subestimar gravemente lo que realmente cuesta la lesión a lo largo de toda la vida.

Errores habituales que infravaloran una reclamación por siniestro catastrófico

  • Llegar a un acuerdo antes de que se conozca con claridad el pronóstico médico completo, lo que fija una cifra antes de que nadie sepa realmente cuáles serán las consecuencias a largo plazo
  • Subestimar los gastos médicos futuros basándose únicamente en los gastos actuales de tratamiento
  • Prescindir de la capacidad de ganancia perdida en favor de un cálculo más sencillo de los salarios perdidos
  • No tener en cuenta el impacto que esto supone para los familiares que asumen el papel de cuidadores

Qué hacer tras sufrir una lesión grave

Las decisiones iniciales en un caso de catástrofe tienen un peso desmesurado, ya que una oferta de acuerdo rápida casi nunca refleja lo que realmente costará la lesión a lo largo del tiempo. Obtener un panorama médico completo, contar con los expertos adecuados y resistirse a la presión de llegar a un acuerdo prematuro marcan la diferencia entre una cantidad que cubre toda una vida y otra que se agota en pocos años.

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