Cuando un niño sufre una lesión a causa de la negligencia de otra persona, el proceso legal es notablemente diferente al de un adulto que presenta su propia reclamación. Los plazos pueden funcionar de manera distinta, un niño no puede, legalmente, llegar a un acuerdo por su cuenta, y determinar qué implicaciones tendrá realmente la lesión para el futuro de un niño en fase de crecimiento es mucho más difícil que prever la recuperación de un adulto. Comprender estas diferencias es fundamental para cualquier padre o madre que intente actuar de la mejor manera posible en beneficio de un hijo lesionado.
Los niños sufren lesiones que los adultos no suelen sufrir
Algunas de las reclamaciones por lesiones infantiles más habituales se producen en entornos que los adultos rara vez consideran peligrosos: una guardería o un colegio que no supervisa adecuadamente, equipamiento de parques infantiles roto o en mal estado, un juguete o producto infantil defectuoso, una piscina sin barreras adecuadas o sin la supervisión necesaria, o un accidente de tráfico en el que se vea implicado un autobús escolar o un vehículo familiar. Además, los niños sufren mordeduras de perro con más frecuencia y de forma más grave que los adultos, ya que su menor estatura hace que su cara y la parte superior del cuerpo queden directamente al alcance de los animales.
El plazo de prescripción suele aplicarse de forma diferente en el caso de los menores
En muchos lugares se suspende o se prorroga el plazo estándar para presentar una reclamación por lesiones de un menor hasta que este cumpla 18 años, lo que da a las familias un margen de maniobra mayor del que tendría un adulto. Sin embargo, esa protección no es universal y no siempre se aplica de la misma manera a todos los tipos de reclamaciones. Las reclamaciones contra una entidad pública, como un colegio público o un parque municipal, suelen seguir exigiendo una notificación en un plazo breve, independientemente de la edad del menor, y ese es precisamente el tipo de detalle que puede cerrar silenciosamente un caso sólido antes de que la familia se dé cuenta siquiera de que el plazo ya había comenzado a correr.
Por qué un niño no puede tramitar su propia reclamación por su cuenta
Aprobación judicial y protección del acuerdo
Normalmente, es uno de los padres o el tutor quien negocia en nombre del menor, pero el acuerdo suele necesitar la aprobación del tribunal antes de que adquiera carácter definitivo. Un juez revisa las condiciones para confirmar que realmente redundan en el interés superior del menor, y no solo en las necesidades inmediatas de la familia. Una vez aprobado, el dinero suele depositarse en una cuenta protegida o en un acuerdo de indemnización estructurado al que el menor no podrá acceder hasta alcanzar la mayoría de edad, lo que evita que se gaste una suma global mucho antes de que sea necesaria.
A menudo, los padres también tienen su propia reclamación
La reclamación por lesiones de un menor suele cubrir su propio dolor y sufrimiento, así como sus necesidades médicas futuras; sin embargo, los padres a menudo pueden presentar una reclamación independiente por los gastos médicos que hayan abonado de su propio bolsillo y, en algunos lugares, por la pérdida de la compañía de su hijo durante la recuperación. Conviene tratar estas reclamaciones como dos reclamaciones relacionadas, pero distintas, en lugar de dar por sentado que todo se incluye en una sola cantidad.
Por qué es más difícil predecir los daños futuros en el caso de un niño
La pérdida de capacidad de ingresos de un adulto puede estimarse a partir de su trayectoria profesional y su historial salarial. En el caso de un niño, esto no es posible, ya que nadie sabe aún qué trayectoria profesional habría seguido. Las lesiones en las placas de crecimiento y sus efectos en el desarrollo también pueden tardar años en manifestarse plenamente, dado que el cuerpo de un niño aún se está desarrollando. Una reclamación por daños personales en nombre de un niño suele beneficiarse de una evaluación pediátrica continua antes incluso de que pueda determinarse su valor total.
Qué hacer si tu hijo ha sufrido una lesión
- Lleva a tu hijo al médico de inmediato y sigue todas las recomendaciones de seguimiento pediátrico.
- Documenta el incidente de forma exhaustiva, incluyendo fotos del lugar de los hechos y de cualquier equipo o producto implicado.
- Conserva toda la documentación de la escuela, la guardería o el centro en cuestión, incluidos los informes de incidentes que hayan elaborado.
- No aceptes una oferta de acuerdo rápido antes de conocer cuáles serán probablemente las necesidades a largo plazo de tu hijo.
- Busca asesoramiento jurídico lo antes posible, sobre todo si se trata de un colegio o centro público, ya que los plazos de preaviso suelen ser muy breves.
El futuro de su hijo merece algo más que un acuerdo precipitado. Póngase en contacto con Dermer Law hoy mismo para una consulta gratuita.